¿Está por venir una edad de oro para Estados Unidos? | El Mundo de Mañana

¿Está por venir una edad de oro para Estados Unidos?

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El lunes 20 de enero de 2025, el presidente Donald J. Trump, el 45º y ahora 47º presidente de los Estados Unidos, comenzó su segundo mandato después de una pausa de cuatro años. El presidente Trump ha prometido, desde la campaña electoral hasta la toma de posesión, ayudar a dirigir a los Estados Unidos de América hacia una “Edad de Oro”, una época de grandeza y prosperidad como ninguna otra. Pero ¿puede un gobierno supervisado por seres humanos falibles, con tiempo, capacidades y visión limitadas, lograr un cometido así?

¿Acaso una presidencia de uno o incluso dos mandatos es suficiente para una corrección de rumbo tan radical, independientemente de quién ocupe el Despacho Presidencial de los Estados Unidos? ¿Puede algún presidente detener, o incluso frenar, la creciente bola de nieve que ha estado rodando a toda velocidad por la ladera económica y cultural durante décadas?

La debilidad humana y el registro de la historia muestran tristemente lo contrario.

La Biblia profetiza que tragedia y confusión vendrán no solo sobre Estados Unidos, sino sobre todos los descendientes modernos del antiguo Israel en los últimos días. ¿Y qué, específicamente, ha predicho el Dios Eterno que les sucederá a estas naciones en lo que la Biblia llama “el tiempo de angustia para Jacob”?

El capítulo 26 de Levítico ofrece una lista de poderosas advertencias contra la violación de las leyes de Dios, así como de las graves consecuencias de esto, ya que Dios advierte claramente por medio de Moisés que Él quebrantará el orgullo de su poder (Levítico 26:19). Entre los llamamientos (para reanimar la resistencia) del presidente Trump se encuentran los llamados a comprar Groenlandia y retomar el Canal de Panamá. El Canal de Panamá es una de las rutas comerciales que conecta los océanos Atlántico y Pacífico y es una zona de influencia estratégica lucrativa y valiosa, mientras que Groenlandia representa un recurso masivo y en gran parte sin explotar que podría agregarse a la ya prodigiosa riqueza natural de los Estados Unidos. Las amenazas de competencia de China, el ruido de sables de Rusia y la interminable prensa negativa sobre el impacto de las intenciones de Trump con respecto a Groenlandia y Canadá solo parecen fortalecer la determinación del presidente.

Una profecía describe las bendiciones otorgadas a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob: “Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos”. Rebeca iba a ser la madre de innumerables descendientes, que “poseerían las puertas” de sus enemigos. Estas puertas, incluidas las puertas marítimas como el Canal de Panamá, son vitales para el control estratégico y la ganancia económica, y ellas, junto con los vastos recursos y la influencia militar y financiera para mantenerlas y desarrollarlas, son verdaderamente el “orgullo” del poder de los Estados Unidos, si alguna vez lo fue.

Y, sin embargo, estas bendiciones se han erosionado y se han ido perdiendo con el tiempo debido a la rebelión nacional contra el Dios Eterno. Esto corresponde directamente a los pecados nacionales, la transgresión de la gran ley espiritual de Dios, los Diez Mandamientos, que afectan la influencia y el poder del Reino Unido, los Estados Unidos y los demás descendientes modernos del antiguo Israel. Su decadencia moral colectiva ha dado como resultado la pérdida de puertos marítimos estratégicos y la venta incluso de los recursos naturales que estos países ya poseen, tal como Dios prometió cuando dijo que “quebrantaría el orgullo” de su “poder”.

¿Está a punto de materializarse alguna especie de “Edad de Oro”? No, o mejor dicho, no en la forma en que se articula ante la población estadounidense y las naciones del mundo, siempre atentas. Y aunque una “Edad de Oro” está en el horizonte y pronto llegará, todavía es necesario que se desarrollen otras tendencias proféticas que empujarán a todas las naciones a una gran crisis final, antes del regreso de un verdadero Salvador.

Vivimos en tiempos significativos que hace mucho tiempo se profetizó que marcarían el comienzo de esa “Edad de Oro”. Mientras presenciamos la pérdida de bendiciones y el cumplimiento de las fieles advertencias de Dios y las consecuencias del pecado, acerquémonos cada vez más a nuestro Dios y usemos estos eventos como un catalizador para el crecimiento. Preparémonos ahora para el reinado milenial de Jesucristo, cuando el gobierno de Dios traerá paz y prosperidad duraderas a todas las naciones.

Para aprender más sobre la identidad de Estados Unidos y Gran Bretaña, y las profecías sobre su destino en el futuro cercano, lea Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía. Para aprender más sobre la venidera “Edad de Oro” de Jesucristo, lea El maravilloso mundo de mañana: ¿Cómo será? ambos están disponibles de forma gratuita.