Gran parte del mundo occidental está plagado de actos de violencia. En ciudades grandes y pequeñas, las cámaras de vigilancia registran asaltos, asesinatos, robos de autos, saqueos y hurtos en tiendas. Las diferencias en las filosofías políticas han estallado en altercados físicos y amenazas de muerte. Los tiroteos mortales en escuelas destrozan vidas y familias. Vemos las imágenes de estos actos violentos llenan los noticieros en la televisión y en las redes sociales. La violencia se ha vuelto tan frecuente que, en gran medida, nos hemos vueltos insensibles a ella.